lunes, 13 de julio de 2009

Del Fernet al Tamiflú

Parece que la ley de atracción sí funciona. Tanto que hablé del tamiflú, lo terminé tomando. Tras varios días de pasarla muy bien, y someterme a una agitada agenda deportiva. Decidí salir a festejar el sábado con mis amigos. La gran velada abarcó, choripanes de cerdo, fernet, postres de chocolate y Karaoke. Terminando a las 7 de la mañana con un estado de ebriedad al menos execivo. (Agradezco al compañero ¨THETOWER¨ quien ofició de chofer de mi coche toda la noche).
A eso de las 12 del mediodía del día domingo me levanté almorzar pero solo pedí un té. A las 17 horas empecé a tener fiebre (39 grados aproximadamente). De repente, las dos piernas se me empezaron a acalambrar de una manera muy incómoda y dolorosa. Supuse que esto era causa de que los 4 días anteriores había jugado al futbol al aire libre, con frío, y no había estirado. A las 19 cuando empecé a vomitar y a tener fiebre me empecé a preocupar. Tras dudar un tiempo, decidí acudir al Sanatorio donde nací. Tras esperar 20 minutos sin ser atendido, decidí volver a mi casa ya que esto no parecía tan grave. Cuando volví a vomitar una hora mas tarde me vi obligado a llamar a un médico amigo que me recomendó ir a un determinado sanatorio. Tras una revisarme la doctora, me recetó un reliveran inyectable (el cual fue introducido en mi cuerpo por una amable enfermera quien, teniendo a su deposición uno de mis preciados tesoros y motivo de orgullo, que no atentó contra mi virilidad en ningún momento) ibupirac cada 8 horas, y el tan cuestionado tamiflú cada 12. Afortunadamente ya estoy bastante mejor, no tuve fiebre en todo el día. Sin embargo recién van dos días de encierro y quedan tres.

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